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China roja en el invierno porteño

"Hacer que cien flores se abran y escardar lo viejo para desarrollar lo nuevo”. El aforismo, incorporado a la filosofía de la denominada "Nueva China”, tiene sin duda una elocuente corporización en la Exposición Económico-Comercial de la República Popular China, habilitada al público en los predios del Centro Municipal de Exposiciones en la intersección de las avenidas Figueroa Alcorta y Pueyrredón. Y es que la muestra es precisamente eso, una sabia y balanceada mezcla de potencia y delicadeza, nuevas industrias y antiquísimas artesanías, la gracia del color y la forma y la rigidez de lo práctico. Sobre 3.000 mil metros cuadrados, cuatro secciones se dividen el interés del público, industria pesada, industria ligera y textil, agricultura y ocupaciones auxiliares y artesanía. En la primera de ellas se exhiben máquinas-herramientas, aparatos electrónicos, productos petroquímicos y metalúrgicos, instrumentos médicos, equipos de telecomunicaciones y una maqueta del campo petrolífero de Ta-ching. En la sección industria ligera se aprecian cerámicas y porcelanas, relojes, cámaras fotográficas, proyectores cinematográficos, sistema de T.V. industrial, radios transistores, tejidos de algodón y de lana, confecciones, artículos de punto y géneros de seda, tanto tradicionales como de estilo moderno. En el tramo de agricultura y ocupaciones auxiliares, se exhiben productos de agricultura, silvicultura, ganadería, ocupaciones auxiliares y piscicultura, productos tabaqueros, bebidas, té y alimentos enlatados y por último en el sector dedicado a la artesanía, hay alfombras, bordados, tallas de marfil y jade, grabados en bambú, madera y piedra, laca tallada, bronce esmaltado, laca sin molde, objetos de felpa, cristalería, joyas de oro y plata, pintura tradicional de China, sellos postales, etc. En suma, un interesante muestrario, aunque según los propios chinos, sólo el cincuenta por ciento de lo que estarían en condiciones de ofrecer.

INDEPENDENCIA, AUTODECISION Y AUTOSOSTENIMIENTO. Enfundado en un riguroso traje Mao, gris pizarra, al igual que todos sus colaboradores, el vicepresidente del Consejo de -la República Popular China para el Fomento del Comercio Exterior, señor Li-Su-Fu, enfrentó la semana pasada al periodismo para exponer los alcances de la muestra. Lo hizo, con cordialidad y delicadeza, pero sin omitir una sola coma de las cuatro carillas, previamente entregadas a los reporteros. "Desde la fundación de la República Popular China —afirmó— nuestro pueblo, bajo la dirección del presidente Mao Tse-tung, ateniéndose a la política de independencia, autodecisión y autosostenimiento, ha convertido nuestra patria en un país socialista con una prosperidad inicial. La producción industrial y agrícola ha registrado un constante crecimiento. El mercado interior se presenta abundante y floreciente y el precio se mantiene estable. Se ha mejorado la vida del pueblo. También se han obtenido-ciertos éxitos en los terrenos de la cultura, educación, ciencia, técnica, medicina y salubridad. El comercio exterior de nuestro país se ha desarrollado cada año más. Hasta el momento nuestro país ha establecido relaciones comerciales con más de ciento cuarenta países y regiones del mundo a base de igualdad, beneficio mutuo e intercambio de necesidad recíproca”. Admitió sin embargo que China todavía es un país en vías de desarrollo y que aún no es alto el nivel económico. "Nuestro pueblo —dijo al respecto— seguirá haciendo más esfuerzos para conquistar nuevos éxitos”.

EL TERCER MUNDO. Li-Si-Fu puso especial énfasis en destacar las relaciones amistosas entre China Popular y la Argentina y señaló que desde el establecimiento, el año pasado, de las relaciones diplomáticas entre ambos países, se ha abierto una nueva página en los anales del desarrollo de la amistad entre los dos pueblos. "China y Argentina —afirmó— pertenecen igualmente al Tercer Mundo. Los dos pueblos han venido simpatizándose y apoyándose mutuamente en la lucha contra el imperialismo, el colonialismo y el neocolonialismo”. Hasta allí la declaración, luego sobrevino la informalidad y la gracia, que permitieron a Panorama derribar en parte el hermetismo y el protocolo. "Esta exposición no está dedicada específicamente al comercio, sino en general. Deseamos incrementar la comprensión mutua y por lo tanto la comercial, creemos que de esta manera el pueblo argentino podrá conocer nuestra producción y lo que podemos importar. Los conceptos de Sun Hsifan, consejero comercial, revelan una auténtica preocupación por comenzar a conocernos. A partir de entonces, llegar a una verdadera etapa de intercambio comercial. El establecimiento de relaciones diplomáticas constituye sin duda, un importante primer paso, que acaso permita en un futuro no muy lejano reeditar experiencias como la exportación argentina de 5 millones de toneladas de trigo durante el gobierno de Illía. Un episodio que los chinos recuerdan muy bien. "Pagamos al contado. Nos interesan —dice Hsifan— todos los productos agrícolas argentinos en general, trigo maíz y sorgo en particular, caucho, etc.”. Es menos categórico, cuando se refiere a los productos industriales, ya que, destaca, "estamos tratando de conocer más. La exposición abre una nueva perspectiva. China ya no está tan lejos ni es tan extraña. El camino de lo difícil se hace más accesible. Ellos, que en regiones como Linsien, movieron durante más de 10 años 20 millones de metros cúbicos de rocas, para construir un canal, lo saben.
Revista Panorama
16.08.1973
 
 

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