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"¿Esto también lo tejiste con la Knittax?" La frasecita con que Bergara Leumann recibía hace tiempo a las habitués elegantes de su Botica resume el sobreentendido. Esto, evidentemente, sucede sólo cuando una marca —en este caso Knittax, líder del mercado en máquinas de tejer de tipo familiar— se convierte en sinónimo del producto.
''Pensamos que la máquina cumple con efectividad una función social además de una económica, al producir una fuente de ingresos extra para la mujer que no tiene otras posibilidades de trabajo", explicó a Panorama el gerente general de la firma, Heinz E. Muller (45 años, 2 hijos), quien reside en Buenos Aires desde hace dos años. “Casi el cuarenta por ciento de nuestras ventas —aclaró el ejecutivo— es para talleres familiares, que generalmente adquieren una o dos máquinas, llegando a tener como máximo entre quince o veinte.” Un ejemplo de estas industrias familiares se encuentra en Bariloche, donde hay casi 25 mil en la zona. En esa zona la fabricación de artículos de punto es una de las producciones más importantes, además del turismo y el sabroso chocolate sureño.
No resulta sorprendente, entonces, el dato que indica que Alemania, país de origen de Knittax, venda anualmente alrededor de 15 mil máquinas de tejer, mientras Argentina coloca unas 50 mil. Esta cifra ubica al país como el mercado más importante —a nivel mundial— de este tipo de producto. Lo siguen Alemania, Suecia, Noruega, Inglaterra y Francia.
“Él éxito de Knittax se debe, en gran parte, a la elegancia de la mujer argentina, sumamente versátil y consciente de los cambios en la moda", supone Jorge Pieretti (39 años, 2 hijos), gerente de comercialización de la empresa. Este argumento contribuye también a explicar la sostenida aceptación de la máquina de tejer en el mercado: es que existen motivos tan sólidos como su calidad, el prestigio de la marca y sus características técnicas.
La tecnología resulta más avanzada que la del mercado alemán. Así, una mediana empresa fundada en 1956 se convirtió en Knittax Argentina S.A. con capitales nacionales que hoy suman 1.250 millones de pesos viejos: además de una estructura en constante crecimiento, que posibilita la fabricación de 400 máquinas de tejer diarias. Su firmeza y competitividad —acapara el 80 por ciento del mercado— permite a la firma encarar un plan de expansión de sus activos físicos. Nuevas ampliaciones de la planta, ubicada en Villa Martelli, que ocupa una extensión de 15.000 metros cuadrados, se suman a las constantes reinversiones en tecnología y la construcción, hace unos años, de su sede administrativa en el antiguo barrio de Belgrano.
La planta de Villa Martelli, que ocupa unos 500 operarios —más de la mitad son mujeres—, ha producido un total de 400 mil máquinas de tejer mecánicas. “Aunque hay dos ciclos de venta anuales, claramente delimitados, tratamos de mantener el ritmo de producción parejo todo el año", explica Muller. De los talleres salen dos modelos: una máquina standard y otra automática, además de diversos tipos de accesorios. La totalidad de la matricería —metalúrgica y plástica— se fabrica para consumo interno, para lo que se incorporó, recientemente, 30 máquinas inyectoras para plástico del más avanzado diseño.
NUEVOS MERCADOS. Este tipo de producto soluciona, muchas veces, el antiguo problema de los alicaídos ingresos. familiares. Existe aún un mercado muy amplio, prácticamente inexplotado: el del interior del país. Pieretti explicó a Panorama “que la empresa organiza una cuidadosa comercialización para capitalizar el boom de ventas en la Capital, apoyados por las agencias autorizadas que se ocupan del service y también enseñan el manejo, en forma totalmente gratuita".
El plan más ambicioso al que aspira Knittax es la exportación.
En la actualidad, su volumen exportable no alcanza a más del 10 por ciento de su producción total. Sin embargo, los planes de mediano plazo son más vastos y ambiciosos. "Para 1972 esperamos poder exportar el 25 por ciento, en especial a países de Latinoamérica y América Central, siempre que se allanen algunas trabas aduaneras que nos impiden llegar a mercados tan interesantes como Brasil o Chile.”
Paraguay ha sido, en los últimos años, el cliente más asiduo de las compactas máquinas de tejer; al parecer presentan usos más variados que vestir a toda la familia. También llegan hasta Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela. Mediante nuevas inversiones publicitarias que superan los 150 millones de pesos viejos anuales— Knittax intentará la conquista de nuevos mercados. Unas 6 mil unidades han salido del país hasta ahora, pero esta cifra será fácilmente superable en el futuro.
Fundamentalmente en países en vías de desarrollo, Knittax puede convertirse en un aliado útil para la instalación de pequeñas industrias domésticas. Además de producir una cantidad nada desdeñable de divisas que benefician al país, las máquinas automáticas resultan una exportación de otros productos “no tradicionales”.
I. H.
PANORAMA, AGOSTO 17, 1971
 

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