Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado

intervención de USA en paises sudamericanos
ENTREVISTAS
El corresponsal de Panorama en Nueva York, Juan Abraham, entrevistó acerca de las relaciones entre USA y América latina, a tres personalidades que presentan un espectro amplio de puntos de vista: Spruille Braden, ex embajador de Washington en Buenos Aires, y como tal, adversario legendario de Juan Perón y vinculado directamente a la Braden Cooper, nacionalizada por Allende; John Gerassi, periodista especializado (colaboró en Time, The New York Times y Ramparts), y Raúl Quijano, embajador argentino ante la OEA. Esta es la versión de los diálogos:

Panorama. —¿Considera que USA está dando una adecuada respuesta al proceso nacionalista de países como Chile y Perú (y Bolivia hasta hace poco), que han expropiado empresas norteamericanas?
Spruille Braden. —En el momento en que comenzaron con la llamada “nacionalización” —y digo llamada porque en realidad es una estafa y no nacionalización—, yo hubiera cortado todos los empréstitos y toda ayuda financiera o de otra índole a esos países, porque tenemos que defender los intereses de los ciudadanos norteamericanos.
—¿Qué opina de la denuncia del Washington Post sobre la intromisión favorable al golpe de Banzer contra Torres por parte del representante aeronáutico norteamericano en Santa Cruz?
—El Departamento de Estado ha desmentido tal intervención, y yo tampoco creo que la haya habido.
—Se afirma en Bolivia que hay dos líneas de presencia norteamericana en los asuntos del Altiplano. Una, del Departamento de Estado que procura levantar a un aliado liberal, el MNR de Paz Estenssoro. Otra, la del Pentágono, favorable a militares estilo Barrientos. Hay quienes consideran que la confluencia de ambas corrientes ha influido en el golpe militar. ¿Qué dice usted?
—Paz Estenssoro no es liberal: es cualquier cosa que le convenga. Es decir que es un oportunista. Al general Barrientos no lo conocí bastante bien como para opinar. Torres estaba arruinando al país y los bolivianos reaccionaron. Esa fue la causa de su caída.
—¿Qué piensa del respaldo gremial a Torres?
—Puede ser que Lechín no haya estado muy activo.
—¿Cómo juzga a Lechín?
—Lechín es un comunista bien conocido. Si yo fuera gobierno en Bolivia lo deportaría o lo encarcelaría.
—Velasco Alvarado denunció que existe una conspiración para derrocarlo con intervención foránea. ¿Cree que en USA hay sectores decididos a apoyar a los adversarios del presidente peruano?
—Yo no conozco ningún sector en USA que esté procurando eso. Me parece que la denuncia de Velasco Alvarado es una excusa que quizás demuestra su debilidad.
—¿Considera acertada la decisión del Eximbank, que siguiendo directivas de la Casa Blanca desvió créditos para Chile e impartió instrucciones en igual sentido a sus representantes en el BID?
—A un gobierno como el de Allende se le deben negar todos los créditos, empréstitos y favores. Yo no trataría con ladrones, y el gobierno de Allende es un gobierno ladrón.
—¿Qué piensa de la réplica chilena al acusar de que se trata de una interferencia en su proceso soberano?
—Es una réplica típicamente comunista. Los comunistas interfieren en todas partes, pero cuando alguien les niega un favor dicen que hay intervención.
—¿Piensa que las tendencias de izquierda pueden frenarse en América latina después de la caída de Torres?
—Ojalá que así fuera; pero probablemente eso no suceda porque USA no está actuando con la firmeza necesaria. Por ejemplo, el secretario del Tesoro, Connally, estuvo bien en adoptar la posición dura. En cambio el Departamento de Estado, no. Yo estoy con actitudes como las de Connally, y más enérgicas aún.
—¿Cuál es su reacción ante el reciente acercamiento entre la Argentina y Chile?
—Si yo fuera Lanusse no me hubiera juntado con Allende bajo ningún aspecto. Mientras el comunismo siga creciendo puede afectar a todos los países del hemisferio e imponer más pobreza y más miseria que nunca en la historia.

* * *
Panorama. —¿Le ha sorprendido la caída del gobierno de Torres?
John Gerassi. —Resulta evidente que USA temía la posibilidad de una gran alianza entre Perú, Chile y Bolivia y de su acercamiento a los países socialistas, o al menos independientes de USA. Además, está el papel que juega Brasil, considerado por los norteamericanos como el país privilegiado de América latina, y que es usado, o quieren usar, como puntal imperialista. Por esas razones era dable esperar que USA hiciera todo lo posible por terminar con el gobierno de Torres. Lo que me sor
prendió fue la poca resistencia que existió contra el golpe de derecha.
—Basándose en las declaraciones de Connally, ¿considera que USA encara un cambio de política?
—Opino que USA ya acepta la posibilidad de países más o menos independientes en el sentido de que nacionalizan grandes empresas norteamericanas. Lo que no quiere es que esos países traten de escaparse del mundo económico norteamericano. Por ejemplo, si hay una nacionalización a la Standard Oil, bueno, eso están dispuestos a aceptarlo. Pero si empiezan a vender el estaño, el cobre o lo que sea a China, comenzando así a entrar en un mundo que USA no domina, eso sí se considera peligroso. Es decir, que el nacionalismo sí lo aceptan, pero el nacionalismo revolucionario no. Cuando hasta gente de derecha como Lanusse y gente de izquierda como Allende ven en sus intereses como nacionalistas una alianza, USA teme la posibilidad de que se estén formando dos mundos: por un lado todos los países sudamericanos; por el otro lado, Brasil. Eso es algo que USA no puede aguantar.
—¿Considera posible que lo sucedido en Bolivia pueda repetirse en Chile? ¿Qué opina sobre la denuncia de que la CIA ayudó a Banzer?
—La CIA comenzó a actuar contra Torres desde el mismo momento en que éste expulsó a los Peace Corps, aun antes de la Asamblea Popular. Yo estoy seguro de que la CIA está moviéndose en Chile también. Claro que las condiciones son un poco diferentes. Allende estaba preparado desde el comienzo para soportar contragolpes. Va a ser mucho más difícil para la CIA dar un golpe en Chile.
—¿Cómo definiría la actuación del Departamento de Estado en el proceso boliviano?
—El Departamento de Estado y el Pentágono se movieron rápidamente porque vieron que a la primera Asamblea Popular debía seguir otra, y otra, y otra, y poco a poco el poder iría pasando a manos del pueblo. Para moverse tan rápidamente debían aceptar un tipo de compromiso que era el de llevar de vuelta a Paz Estenssoro, y de darle un aspecto más liberal al golpe.
—¿Cree que en USA hay quienes estén dispuestos a respaldar a los enemigos del Perú?
—Sí. Creo que el Pentágono quiere derrocar a Velasco Alvarado, aunque el Departamento de Estado entiende que todavía puede manejarlo.
—¿Qué posición puede prevaler: la del Pentágono o la del Departamento?
—Estimo que USA se inclinará cada vez más hacia la derecha, no sólo en su política interna sino también en la externa. Así que si no se produce ningún cambio imprevisto —como podría ser el de un liberal del tipo Kennedy que surja del partido Demócrata y gane las elecciones de 1972— la política dura va a continuar y aumentar, con lo que el Pentágono ejercerá más poder aún sobre la política en América latina. Dos factores que pueden reforzar la posición del Pentágono son el éxito que están teniendo en Brasil y el que piensan obtener con Solivia.
—¿Qué opina de la negativa de créditos del Eximbank a Chile?
—Considero que fue un gran error. Chile respondió como correspondía y Allende así tiene una prueba, por lo menos de propaganda, para decirle a la clase media: “Miren, nosotros queremos actuar con legalidad, pero los norteamericanos no quieren eso sino que seamos títeres”.
—¿Cómo ve el futuro de Allende?
—Yo no soy de los que piensan que la política de USA puede hacerlo caer, pero sí la política económica interna de su gobierno. Si no hay una verdadera reforma agraria —no sólo en decreto sino en la práctica— por lo menos un año antes de las próximas elecciones, por ejemplo, la ultraizquierda se va a poner otra vez en la calle, o en los montes, o donde sea, y entonces ello podrá provocar a su vez el contragolpe de la derecha.
—¿Cuál es su visión de la Argentina en medio de tales procesos nacionalistas?
—Ya hasta los militares gorilas, me refiero a los gorilas sinceros y honestos, se dan cuenta de que no pueden ir junto con Brasil. Porque Brasil y la Argentina son competitivos y USA no se interesa suficientemente por la Argentina. Entonces ven que deben adoptar una posición independiente. Ahora bien: para los gorilas, o la gente de derecha, esto significa tratar de incrementar el intercambio comercial con países económicos europeos y allí van a encontrarse con que el poder económico norteamericano está en todos lados. Y la consecuente frustración les hará comprender, como creo que ya la gente detrás de Lanusse está comprendiendo, que se debe hacer un arreglo con las masas, con el pueblo.

* * *

Panorama. —¿Cuál es su análisis del paso de la representación de Torres por la OEA y la posición actual de Bolivia luego de los últimos hechos en ese país?
Quijano. —En su actuación en la OEA, Bolivia había adoptado una línea muy moderada. No había una posición que pudiéramos llamar revolucionaria. En el único momento en que se detectó una actitud diferente fue en la cuestión de Cuba, que se ha estado conversando durante las últimas semanas. Después que USA anunció el cambio de política con respecto a China, mucha gente dijo acá: “Si USA cambia su política con China puede ser que también cambie su política con Cuba. Entonces se estuvo hablando bastante, fue algo que no salió a la superficie; pero realmente hubo consultas intensas del secretario general con los representantes de los Estados miembros y directamente entre las cancillerías, y ahí sí que Bolivia tomó una posición de avanzada junto con Perú para promover la revisión de sanciones contra Cuba. Fue el único momento en que Bolivia presentó una posición que podríamos llamar izquierdista. Por supuesto, todo eso cambió con la asunción del nuevo gobierno.
—¿Esto quiere decir que Perú queda solo defendiendo a Cuba?
—Perú ha quedado solo porque lo curioso es que ni Chile ni México tienen ningún interés en un debate sobre Cuba en el seno de la OEA. Ellos tienen sus problemas solucionados por haber restablecido relaciones. Quiere decir que las resoluciones aprobadas en 1964 no los afectan —además no las cumplen—, pero no pretenden que los demás sigan su posición. Tampoco quieren un debate para no quedar en una actitud tensa
dentro del Consejo. Perú mismo, que ha perdido con Bolivia al ladero que tenía en el pedido de revisión de sanciones, estima que ahora habrá un período de varios meses antes de que se vuelva a hablar del tema. Se va a volver a hablar de Cuba, por supuesto, porque es un problema candente y con un potencial muy grande. Vamos a ver qué pasa después que las Naciones Unidas se definan sobre China. Eso puede tener repercusión en la OEA para el tratamiento de Cuba.
—¿Qué opina de las represalias económicas a países de Latinoamérica?
—La única consecuencia hasta ahora ha sido la suspensión de los créditos para Chile por la compra de los Boeing. Esa parecería ser, hasta el momento, la política del Tesoro que el Departamento de Estado trata de amortiguar. Allí hay una disidencia ya que el Departamento de Estado tiene una política más contemplativa.
—¿Le parece que se adoptará la línea dura de Connally?
—No, absolutamente no. Creo que es una reacción aislada en defensa de las inversiones norteamericanas en América latina y no una política de carácter general como podría ser la enmienda Hickenlooper, que por otra parte no se aplica. Vamos a ver cómo sale ahora la ley azucarera donde se contempla un recargo de 20 dólares por tonelada a los países que expropien intereses norteamericanos sin indemnización. Vamos a ver si el Congreso llega a eso.
—¿Estima que USA ha abandonado la "política del garrote" para adoptar formas más sutiles al sur del Río Bravo?
—Por supuesto que la ha abandonado. USA, en estos momentos, mantiene respecto a América latina una política muy cauta. Se han reducido los programas de ayuda y la Alianza para el Progreso está prácticamente en tren de liquidación. Además, ahí están las declaraciones de Nixon al cumplirse los 10 años de la Alianza, cuando dijo que lo que le interesa a USA es una política de “cuidadoso equilibrio”; así que todo esto lleva a USA a mantener distancia y a no meterse en cosas que puedan acarrearle complicaciones como podrían ser las derivadas de una política de garrote o de presión.
—Allende ha respondido en términos enérgicos a la negativa de crédito del Eximbank. ¿Cree que el eco de esa reacción se oirá en la OEA?
—Seguramente criticarán la política económica de USA en la próxima sesión, especialmente en lo que les afecta.
—¿Qué puede decir acerca de las denuncias del presidente peruano sobre conspiración con intereses foráneos para derrocarlo?
—No me parece factible que algo así sea traído por la delegación peruana a la OEA. Los generales están “recogiendo un poco las velas", y no quieren ir a ningún choque. Me parece que en estos momentos Perú está tratando de consolidar su frente interno.
PANORAMA, SEPTIEMBRE 7, 1971
 
 

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