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OREJAS QUE NO SON PARA OIR
Por FEDERICO MARTINO
Dentro de la existencia de los sentidos las orejas juegan un papel
importantísimo de orientación, control y ajuste de la vida. Para Elena
Acquarone son la motivación para crear su obra con una significación
simbólica. Su indagación y experiencia le permite comunicar
sensaciones a través del acrílico.
LA actividad artística dentro de nuestra dimensión contemporánea
propende a encauzar todos los esfuerzos tendientes a enaltecer ciertos
valores de la existencia y luchar también para su reforma. Es tarea de
innovadores como Elena Acquarone, 34 años, egresada de la Facultad de
Arquitectura hace diez años, quien realizó numerosos estudios de
posgraduada y trabaja con el notable arquitecto y artista Clorindo
Testa, garantizar con admirable técnica el acierto en la integración
de los objetos estándar. Desde un principio su meta fue resolver la
funcionalidad con sistematización. Estuvo ayudada por los adelantos de
la ciencia y la tecnología, sobre todo aprovechando los nuevos
materiales de la industria, principalmente el acrílico. Con ello trata
de alcanzar una constructividad perfecta en el diseño para así dotar
de una excelente calidad a los objetos dentro de una ajustada relación
con el espacio. Al respecto, en el catálogo de su exposición de marzo
de 1975, Guillermo Whitelow escribió: “Elena Acquarone se considera a
sí misma una ‘objetista’. Esto quiere decir que ha canalizado sus
inquietudes creativas no por los senderos tradicionales de las artes
plásticas, sino a través de objetos de piezas que realiza
preferentemente en material acrílico”.
Anteriormente, en 1968 y 71 (primera v segunda exposición en Galería
Bonino) fue rotunda en concretar con un diseño preciso objetos usuales
que satisfacen necesidades reales y en 1972 junto a Luis F. Noé
presentó una muestra de espejos de planos cóncavos, otorgándoles a los
mismos además de
la propiedad de reflejar fragmentadamente en infinitas combinaciones
las diferentes partes del cuerpo del observador, la posibilidad de que
dichos espejos queden integrados en ambientes y utilizados modular y
seriadamente. Estas experiencias las acompañó con indagaciones sobre
el afianzamiento del ser humano en la vida común por medio de los
sentidos, en particular la capacidad de recepción a partir del aparato
auditivo.
La comprensión de la importancia del desarrollo sensorial en el ser la
inclina permanentemente a estudios y realizaciones para obtener un
verdadero entendimiento de la profunda significación que tienen los
sentidos para orientar, controlar y reajustar la vida. Este criterio
conceptual lo expresa plásticamente repitiendo en forma sintética y
tamaño amplificado la figura de la oreja de modo estilizado. Realiza
cada una de sus obras subdividiendo la superficie con espesores en
diferentes niveles espaciales y con el aporte de colores uniformes
conforma una óptima construcción. A la serie de los sentidos de esta
muestra la llamó “Los silencios” y fue dedicada como homenaje al
doctor Jamil Abuchaem.
—¿Continuaría llamándose objetista o cómo denominaría a su expresión
dado el tipo de obra que realiza actualmente?
—Yo creo que mis obras son artefactos. Pienso esto porque la palabra
viene de hacer con arte, según el diccionario etimológico. Descubrí
entonces que en realidad lo que yo consideraba objetos, no lo son, y
sí en cambio artefactos. Puedo autodenominarme y decir: soy una
artefactista; no tengo temor de afirmar que la palabra artefacto ha
sido mal empleada.
—¿Cómo llega a concebir y realizar las orejas?
—La serie llamada de los sentidos, la inicié con las orejas en
homenaje al doctor Abuchaem. Con esta motivación es que comencé a
concebir y ejecutar esa serie.
—¿Qué grado de valor expresivo le atribuye?
—La forma no es perfecta. Es una interpretación mía de una oreja en
una representación lo más ajustada a su dibujo real, paso que me fue
necesario para poder alcanzar principalmente una significación
simbólica.
—¿Cuál sería su significado?
—Cada una de esas 20 orejas está simbolizando un estado de ánimo mío
que los títulos de las obras explican.
—¿Cómo valúa la repercusión provocada por esta labor?
—Para mí es de mucha importancia, así como respeto que la gente tenga
todo el derecho del mundo a rechazarla.
—¿Qué posibilidades le brinda el material que utiliza?
—Estoy convencida que para la elaboración artística tiene muchísimas.
—¿Cuánto tiempo hace que trabaja con acrílico?
—Hace 15 años que lo empleo y no puedo salir de él, tanto me gusta y
lo puedo aprovechar.
—¿En qué medida el material responde a las formas ideadas?
—Perfectamente. El material, mis formas y colores me permiten
entregar- lo que realmente quiero y siento. Es mi manera de expresarme
y por ahora no tengo otra mejor.
—Como ideadora de formas, ¿qué desea provocar?
—El arte me permite reunir una suerte de conceptos para despertar
sensaciones que logren imaginar cosas. A mi tarea me entrego entera,
es mi medio para expresarme y comunicarme. Hago lo que sé hacer pero
siento que todavía no he dado todo lo que puedo llegar a dar.
—¿En qué otras indagaciones y experiencias se encuentra?
—Dentro de la serie de los sentidos programé una pirámide donde dos
ojos ven y los demás están ciegos. También otra que son dos ángulos,
una forma de trapecio con una esfera metida adentro y que denomino el
contrasentido.
—¿Por qué contrasentido?
—No son formas acariciantes, por el contrario, son heladas. El
contrasentido está en la sensación que se siente cuando se ve esa obra
porque lo primero que se percibe son los materiales y no la expresión.
Es decir, el impacto no permite comprender el sentido exacto que se
desea comunicar. ♦
REDACCION
02/1976
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