Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado
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| GUERRILLA La política gobierna al fusil Dos conferencias de prensa clandestinas sirvieron de marco para la definición coyuntural de las organizaciones político-militares que practican la guerrilla urbana en la Argentina. Primero fueron los Montoneros y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), quienes conjuntamente definieron la posición de la abrumadora mayoría de los combatientes peronistas. Un tercer sector, las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), de dimensiones notoriamente menores que M. y FAR, actúa de manera independiente. Con pocas horas de diferencia, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) fijaba la posición de la guerrilla marxista. La convocatoria de Montoneros y FAR se dio a través de métodos ya tradicionales: una comunicación telefónica, una cita, el trasporte hacia el sitio de la reunión de prensa de la que Panorama participó, calificado como “una unidad básica del partido Justicialista ubicada en la Capital Federal''. Mario Firmenich (25) y Roberto Quieto (35), por Montoneros y FAR, respectivamente, asumieron la posición de voceros máximos de las organizaciones peronistas. En unos 55 minutos los comandantes de la guerrilla peronista volvieron a ratificar un axioma maoísta. Si bien los montoneros creen que "el poder nace del fusil”, también afirmaron con sus definiciones que “la política gobierna al fusil". Quieto y Firmenich, sonrientes y cordiales, leyeron un documento de cinco carillas y media, donde fijaron su posición y contestaron a las preguntas del periodismo. Al final de la reunión el propio Firmenich procedió a servir sandwiches y gaseosas a los hombres de prensa que fueron compartidos con la guardia de control de la conferencia, integrada en partes iguales por chicas y muchachos. Los jefes guerrilleros se disculparon ante los periodistas por su demora (unas dos horas), debida al "accidentado viaje que tuvieron desde el interior del país", según explicó Quieto. Las conclusiones políticas más significativas de la conducción FAR-Montoneros son las siguientes: • Las organizaciones se ubican “dentro del Movimiento Peronista y acatan la dirección del general Perón". • Al mismo tiempo reconocen la lucha interna del peronismo, pero la asumen a través de definiciones ortodoxas. La “actualización doctrinaria” y el “trasvasamiento generacional" son negados por "algunos que no asumen este proceso, porque no representan fielmente los intereses de la clase trabajadora". Critican "los métodos burocráticos de conducción, organización y lucha", y proponen sustituirlos por "la organización de las masas”. • Asumen como propio el gobierno de Héctor Cámpora y destacan que "la consigna liberación o dependencia marca los límites del enfrentamiento principal". Llegan a señalar que todos los sectores enfrentados en esta alternativa están representados no sólo en el FREJULI, sino también en la Asamblea de la Unidad Nacional, "principalmente en la UCR y en la APR". • Elogian la marcha del gobierno en tres sectores: los ministerios de Interior, Educación y Relaciones Exteriores. Una deliberada omisión destaca las dudas en el área económica, en Trabajo y Bienestar Social. • Caracterizan a las Fuerzas Armadas como una organización conflictuada. Ubican como "enemigos" a la “camarilla militar”, pero convocan a los sectores más lúcidos de la oficialidad joven a participar del proceso. Puntualizan una expresa condena del "profesionalismo militar". • Destacan que "lo central” pasa por la organización de las masas, condenan la campaña maccartista y los excesos de “grupos minoritarios” en das acciones producidas en el penal de Devoto, la noche de la liberación de los presos políticos. • Precisan las diferencias con el ERP, señalando que "la única unidad revolucionaria posible es en torno al Movimiento Peronista como Movimiento de Liberación Nacional y Social cuyo jefe y conductor es el general Perón". En síntesis, aunque FAR-Montoneros afirman no abandonar "la guerra integral” con su obvia implicancia de accionar militar, colocan el acento en la acción masiva. En ese sentido señalan que "el pueblo comienza a participar activamente". "Ese es el sentido profundo de las ocupaciones", señalan. Por otra parte, aunque condenan el "vandorismo" y el "participacionismo político”, advierten que existen numerosas "contradicciones no-antagónicas” en el peronismo. También aluden a la necesidad de "no confundir etapas”: el gobierno de Cámpora debe caracterizarse como un régimen "anti-oligárquico y anti-imperialista". Las diferencia con el ERP son notorias. Roberto Santucho, Enrique Gorriarán Merlo y Jesús Urteaga proclamaron que el gobierno de Cámpora "no tocará en lo más mínimo las causas de la explotación social y de la dependencia político económica”. El ERP seguirá operando contra "las fuerzas armadas contrarrevolucionarias, las empresas explotadoras extranjeras o argentinas”. Obvio resulta destacar que, a corto o mediano plazo, esta política enfrentará a las fuerzas de la estrella roja con el gobierno del FREJULI, aunque el ERP prometió "defenderlo contra todo intento de golpe derechista". Una vez más, la metodología operativa común no ha superado el desfiladero ideológico que separa al ERP de FAR-Montoneros. ♦ PANORAMA, JUNIO 14, 1973 |
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